EL EX-ALCALDE OPRIMIDO DE ALZIRA; FRANCISCO OLIVER

Este año 2012, hace ahora 73 años que nos dejó un alzireño; Don Francisco Oliver González, el cuál fuera además de vecino, afamado comerciante de tejidos de la ciudad, el cuál fue designado como alcalde de Alzira del bando Republicano, matándose él solo en el Puerto de Alicante en el año 1939, en presencia de su familia por sentirse acorralado por las fuerzas nacionales del movimiento Fascista.


Don Francisco Oliver González ex-Alcalde Republicano de Alzira



Y es que a medida que más se introduce uno en los adentros de la historia de nuestra ciudad, más conoce uno las consecuencia que afectan a un color, o a otro, a un bando u a otro a una ideología u otra o por ejemplo cómo a muchos alzireños creyendo en la misma religión si pertenecen a hermandades y cofradías distintas, ya no son cristianos de un credo igual, es decir que no se sienten con la misma simpatía. Hay que ver ¿qué cosas verdad?, sí esa es la idiosincrasia de nuestra ciudad estando en el mismo barco puede parecer que estás remando al mismo ritmo, pero tan solo lo parece, ya que es solo fachada y nunca mejor dicho, es un juego de palabras pero es así. En el caso de historias fuertes del Bando Republicano como la que hoy nos ocupa, en nuestra amplia vida Alzireña, se han evitado hablar ampliamente, ya que el bando nacional se ha encargado de difundir en todas direcciones y poner en marcha su maquinaria para tapar contundentemente con toda su parafernalia propagandística, y a través de emisoras de radio, de publicaciones, de organizaciones públicas y privadas y a través de atracciones y puestas de largo e inauguraciones de gran caché, todo un desfile de representaciónes propagandísticas de los partidos gobernantes de derechas, los cuáles han sabido taponar cualquier logro producido por el bando Republicano en Alzira en otras épocas, y es por ello que no han interesado o no han dejado que las gentes se interesen, y de un plumazo se las han cargado siendo aparcadas u olvidadas completamente, cómo este es el caso, de un alcalde ni más ni menos. El cuál nos ocupa hoy con amplitud y que nos ha venido bien saber concreciones acerca de su caso y que será para el conocimiento general, un milagro caído que ni llovido del cielo, con estos documentos daremos más luz al horror vivido por Don Francisco Oliver y que es mucho para mí ya que en muchos años solo había podido conseguir algo más de tres frases, que no me aportaban nada de valor y que con esto vamos a darle el descanso y honores que una persona merece y así darle la suficiente cobertura e historia, que de los últimos días se pueden resumir y dar a conocer a la opinión pública, quién fuera el ex-alcalde Republicano de Alzira, de la segunda república, amarga y dura el cuál estuvo debatiéndose en los peores momentos de la vida de una ciudad y los peores momentos personales, ya que era perseguido como un vulgar criminal por los falangistas, para entregarlo como pieza de caza y esa idea le llevó para en sangre fría privarse de la vida y degollarse antes de entregarse.


Hoy existe una calle cercana al Parque Pere Crespí, donde ensalzan su nombre y donde los vecinos y vecinas de dicho enclave domiciliario, lo recuerdan cada día de sus vidas porque consta como domicilio de muchos y muchas vecinas que están viviendo en dicha calle y donde se recuerda a este alcalde, el cuál hace diez o doce año recuerdo que vi un periódico antiguo que explicaba como sabiendo donde murió nuestro ex-alcalde, ubicándole quizá asesinado en los muros del cementerio de Alcira, una falsedad que queda demostrada documentalmente, tras mi estudio e investigación particular y comprobar cómo el 31 de mayo de 1939 se suicidó él mismo, rebanándose el cuello,con una navaja que siempre llevaba encima, en el puerto de Alicante, en presencia de sus hijas.


Y es que en mi afán por conocer muchos pormenores que no me cuadraban de este vecino Alzireño me dieron de bruces con la escucha del relato de una mujer, llamada Carmen Arrojo, la cuál explicaba sus vivencias durante el último día de la guerra civil del 1 de Abril de 1939 junto al Puerto de Alicante y que estas vivencias salieron editadas en el Diario El País de aquel mismo día y donde salió a relucir con todo detalle el especial episodio dramático que nos conduce y que dijo:"Delante de mí, un hombre se rebanó el cuello con una navaja y del cuál no olvidaré nunca el profundo grito espantoso de una de sus hijas". Al hilo de este comentario otro testigo del fatal episodio directo de aquella huída frustrada de los vencidos, el madrileño Julio Pérez Roda, quiso arrojar luz sobre ese fragmento de la historia y telefoneó al Programa;"Hoy por Hoy" de la Cadena Ser, para matizar la narración de la mujer. Él entonces, el tal Julio Pérez Roda, tan solo era un niño de 9 años, pero recordaba nítidamente la huída en camión hacia Alicante y los días pasados en el puerto de Alicante, a la espera de encontrar un hueco en alguno de los Barcos que, supuestamente, habían de facilitar la huída a los republicanos. "Este señor, según contaban, se puso un puro muy grande en la boca, se sentó tranquilamente, lo encendió y una vez que estaba encendido, cogió una navaja y se dió un corte de lado a lado del cuello, cayendo fulminado al suelo inmediatamente, cómo era lógico, Y algunos dijeron gritando:"Pues ese señor que acaba de matarse es el Alcalde de Alzira".


De esta forma se cierra la Historia de Francisco Oliver González. De la que no queda ni certificado de defunción ni cadáver, ni certeza exacta de las circunstancias de la muerte, lo que sí sabemos es que Don Francisco, siempre llevaba una navaja en la cartera, según comentarios del socialista y ex-Alcalde Francisco Blasco y que lo conoció en vida.


"En su carrera política, estuvo durante 8 años al frente de la alcaldía, excepto entre octubre de 1934 y abril de 1936, en que se formó una gestora. Oliver, parece que dejó el gobierno de Alzira en manos del 1º Teniente Alcalde de la última etapa de la Guerra, para reforzar la lucha en el frente. Oliver era, junto a Pedro García, uno de los grandes líderes del socialismo alzireño y que se caracterizó en aquellos años de penurias y hambre, por llevar a cabo intensas y drásticas políticas sociales; promoviendo polémicos repartos de utilidades para dar comida a quiénes no tenían, creándose a su vez los comedores sociales, salvando el Hospital de Santa Lucía y fué el promotor en traer las primeras calles de ródeno a la ciudad", así lo describió Francisco Blasco.


Como análisis y complemento final añadir que en aquel 31 de mayo de 1939 alzira perdió a un alcalde que fue sin duda atado a un pasado, sin darle tregua a explicar nada del ayer, por culpa del color que llevaban sus ideas, de vivir unos momentos llenos de pobreza, de cerriles talantes, que ahora se arrastran y de abundantes riadas, todo ello dentro de una guerra inútil, sorda y hueca y que como todas las que por nuestros muros han rebasado, nuestro ancestros han vivido, han resistido cuánto han podido y por ellas también han muerto.


Cierto que los colores o los sentimientos nos unen o nos separan, por muy Alzireños que seamos, unos mueren por ser Republicanos o Falangistas, Rojos o Azules, moros o cristianos, capitalistas o demócratas, siempre se vive por el poder y por estar lo más cerca del poder posible para que pinte mi negra casa de colores alegres y me pueda codear o alternar con la Crem de Crem y mirar por encima del hombro a quiénes no están en esa posición aunque seamos Alzireños y sepamos como toda condición de cualquier juego, que hoy estarás arriba o abajo y el tiempo te dirá si debes o no debes seguir ahí, seas de derechas o de izquierdas, rebelde o promiscuo, bajo o alto, azul o morado, gay o hetero, sí todo eso está bien pero si no honras a tu deber, a tu corazón y si eres benevolente aunque juzgues no serás juzgado, morirás pero serás loado y tu esencia perdurará en esta tierra y en la otra y otra cosa distinta será quienes hayan labrado de cualquier forma, su muerte será mala y desonrada y será ciénaga no visitada. Ya lo dijo Séneca; "La Muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo y para muchos un favor. O cómo dijo Horacio; "Porque la pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los Humildes, que a las torres de los Reyes".

 

Firmado Por; Investigación realizada por; Juan Vte. Vayá Climent.

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